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Roberto «Beto» Araujo: Retazos de historia. Duelos en Rivera

El tema de los lances de honor (duelos) es un asunto largo, pero voy a intentar hacerlo corto, y eso para mi es difícil, pero he de intentarlo.

Quizás el primero de los duelos registrados, fue el bíblico entre David y Golias, pero claro no fue el único en la historia antigua, pues si vamos al caso quizás el mas celebre aquel entre Aquiles y Hector en las murallas de Troya, inmortalizado por la pluma del inmortal Homero.

Aquí en Uruguay sin dudas el mas celebre y fúnebre fue el del Pepe Battle y Washington Beltrán, aquel viernes santo de 1920 que terminó con la sangre de Beltrán derramada en el césped del Parque Central.

La muerte de Beltrán no fue para nada razón para que esta practica se extinguiera, sino que todo lo contrario, pues para salvar al ex Presidente de la cana, el Senado resolvió aprobar una ley de duelos que exoneró de culpas a Batlle, y que trajo una larga lista de lances de honor entre políticos, periodistas, escritores, militares durante décadas hasta el año 1992 cuando la ley fue definitivamente derogada.

Pero dejemos los duelos de la elite, allá en el sur, y encaremos los duelos que se produjeron acá en la frontera, que si los hubieron y no fueron pocos por cierto.

El primero registrado fue entre el General Bento Goncalvez líder Farroupilha y su primo y compadre Onofre Pires, que terminó con la muerte del segundo, desangrado a orillas del arroyo Sarandí a pocos kilómetros de la frontera en 1844.

Pero tampoco este fue ni el ultimo ni menos el único , pues hay registros de varios enfrentamientos de esa laya por estas bandas, tanto de uno y otro lado de la frontera, siendo quizás el menos mencionado el que terminó con la vida de don Atilio Paiva Olivera en el año 1927, duelo sobre el cual no hay registro oficial, pero si testimonios de quienes lo asistieron, como don Salvador de Vida, receptor de Aduanas de Rivera en la década de los sesenta y que llegó a ser sub director Nacional, quien contaba los detalles de ese épico lance en el que un joven Guardia Civil de apellido Abella, increpó frente al Club Uruguay a Atilio Paiva por aquellos tiempos presidente de la Junta administrativa local por cuestiones de polleras, y resolvieron batirse a duelo en la esquina de Agraciada y Figueroa, terminando con la vida del gobernante.

Pero en realidad el ultimo duelo registrado, y que es mencionado por Hipolito Sas Rcarey en su libro “Rivera Fronteriza y Romantica” fue el que confrontó a un sastre de origen Genovés de apodo Tito y Rubens Mandarino (el Tio Manta) que se batieron a duelo en el amanecer del 6 de diciembre de 1956 en el cerro del Marco a metros de la escalinata donde reinaba la bohemia del Farolito.

Según la versión del escritor , los padrinos para evitar un desenlace trágico, tuvieron la precaución de quitarle el plomo a las balas de los revólveres, solo dejando las capsulas con el detonador, pero según otras versiones, nada de eso sucedió sino frente a frente y sin esquivos, los contendientes vaciaron los cargadores de sus pistolas , sin que ninguno por obra de la providencia o de la falta de puntería lograra obtener su funesta pretensión.

Lo que todos coinciden es que ya sin balas (o sin plomos) los duelistas resolvieron seguir su contienda a puño limpio, y fue necesario la intervención de los Padrinos y curiosos para evitar que lo que no consiguieron los disparos lo lograran las manos de los adversarios.

Y por ahí se acaba la historia de los lances de honor en estas latitudes, por lo menos que se sepa, pero queda el sabor agridulce de aquellos tiempos en que las cuestiones de honor solo se saldaban con la sangre del ofensor, muy diferente a los días de hoy, donde las cosas se arreglan (o no) con escraches en las redes sociales o cosas por el estilo.

He dicho!

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